Alumnos de EASV en Estados Unidos

Por segundo año los hermanos Juan y Francisco Gallardo Bustos, ambos de Quinto Año Medio, viajaron hasta el Puerto de Willmington en el Estado de Delaware, para trabajar allí. Quisimos conocer de primera fuente su experiencia por lo que nos permitimos hacerles algunas preguntas, que compartimos desde esta plataforma:

¿Cómo fue la experiencia de volver al Puerto de Willmington?

Fue una experiencia muy buena porque ya conocíamos el lugar pues el año pasado también trabajamos allí desde diciembre a abril. También conocíamos las personas con las que volvimos a trabajar, tuvimos una muy buena acogida, con el mejor clima laboral,  lo que permitió una estadía grata para nosotros.

¿Qué trabajo realizaron este año?

Nos tocó realizar trabajos de inspección de la calidad y condiciones de la fruta que llega a Estado Unidos. Aprendimos cómo se comporta el mercado de la uva si ésta viene con daños, defectos desde su destino. Si así sucede, los productos obtendrán menores ganancias, por lo que sugerimos que lo que se exporte siempre tenga la mejor calidad, lo que redundará en mejores retornos.

¿Cuánto les ha servido lo que han aprendido en la EASV para tener un buen desempeño fuera de nuestras fronteras?

La Escuela nos ha entregado diversas herramientas, entre ellas, valores como la responsabilidad en todos los ámbitos, lo que nos ha permitido enfrentar de mejor manera este desafío que se realiza en un país con una cultura distinta a la nuestra, aunque el trabajo realizado, por su especificidad, es algo que aprendimos en terreno; hemos tenido nuestra mejor disposición para acoger cada nueva experiencia que nos ha tocado vivir. Estamos siempre abiertos a tener nuevos aprendizajes.

¿Cuáles son sus expectativas respecto de este trabajo?

 Sentimos que este trabajo, que tiene absoluta relación con la formación académica  que nos entrega la Escuela, nos ha fortalecido en nuestra práctica cotidiana, nos ha hecho madurar, nos ha abierto nuevas puertas, nos ha mostrado un país y una cultura distinta a la nuestra, que nos hace valorar lo que tenemos y reconocernos en aquello que no tenemos. También asumimos que somos parte de una sociedad, la nuestra, con defectos y virtudes, a la que le falta mucho por aprender y ser un país desarrollado.

Es la instancia para agradecer a la Escuela el que nos haya permitido ausentarnos nuevamente por un tiempo prolongado. Tengan la certeza que dejamos bien puesto el nombre de nuestra institución.

Nosotros también agradecemos a Juan y Francisco por regalarnos parte de su tiempo para compartir sus vivencias con nosotros.