Semblanza Don Samuel Hudson Garrido

Nuestra Escuela hoy ha amanecido de duelo. Esta madrugada hemos sido informados que nos ha dejado Don Samuel Hudson Garrido, Ex director de nuestra institución. Hace poco la EASV estuvo de aniversario, cumplimos 75 años de existencia al servicio de la educación y formación de los jóvenes de nuestra región, de nuestro país. De ellos, Don Samuel estuvo 27 años entre nosotros. Nuestra institución entregó un reconocimiento a aquellas personas que habían sido significativas en sus aportes a la Escuela, entre ellas estaba Don Samuel, sin embargo, no pudo llegar. Ya se encontraba delicado de salud y estaba hospitalizado, por lo que el galvano lo recibió un director de la Fundación. Profesor de Estado en Castellano de la Universidad de Chile, llegó a la Escuela, junto a su esposa e hijos el año 1989, después de fallecido el Padre Carlos Schneider y estuvo entre nosotros hasta el año 2016, año en que decide renunciar para estar más cerca de su familia y, si bien nos deja, sigue ligado a la Fundación pues se va de director a otro colegio de la misma. Le recordamos en cada uno de los instantes que estuvo junto a nosotros: actividades propias de la Escuela, reuniones, ceremonias, celebraciones, conversaciones, paseos silentes por los pasillos al atardecer… A propósito de una entrevista que le hiciéramos por el 2001 para la Revista El Labrador, nos decía que sus mayores satisfacciones eran haber construido una linda familia junto a su esposa, además de su profesión de profesor. Que la Escuela ideal debería ser una donde todos nos sintamos comprometidos con ella, donde haya diálogo, amistad, confianza y donde Dios sea el centro de ella. Nos confesaba que su gran dolor había sido la muerte de su madre. Respecto de los jóvenes de la Escuela, les invitaba a formar su carácter, su espíritu, su intelecto, a ser mejores personas. Que se sintieran profundamente amados por Dios y que hicieran propio el compromiso de dedicar su vida a los hermanos. Confesaba no practicar deportes, sin embargo, le gustaba el fútbol y el tenis. Se declaraba amante de escuchar música clásica y orquestada y la lectura, El Quijote de La Mancha era uno de sus libros favoritos. Hoy, como Escuela, enviamos nuestros afectos y sinceras condolencias a su Esposa, Sra. Gloria Cantín, e hijos, Pilar y Samuel, que extendemos a toda su familia, amistades y comunidad. Para él nuestro respeto y recuerdo. Nuestra Escuela hoy ha amanecido de duelo. Esta madrugada hemos sido informados que nos ha dejado Don Samuel Hudson Garrido, Ex director de nuestra institución. Hace poco la EASV estuvo de aniversario, cumplimos 75 años de existencia al servicio de la educación y formación de los jóvenes de nuestra región, de nuestro país. De ellos, Don Samuel estuvo 27 años entre nosotros. Nuestra institución entregó un reconocimiento a aquellas personas que habían sido significativas en sus aportes a la Escuela, entre ellas estaba Don Samuel, sin embargo, no pudo llegar. Ya se encontraba delicado de salud y estaba hospitalizado, por lo que el galvano lo recibió un director de la Fundación. Profesor de Estado en Castellano de la Universidad de Chile, llegó a la Escuela, junto a su esposa e hijos el año 1989, después de fallecido el Padre Carlos Schneider y estuvo entre nosotros hasta el año 2016, año en que decide renunciar para estar más cerca de su familia y, si bien nos deja, sigue ligado a la Fundación pues se va de director a otro colegio de la misma. Le recordamos en cada uno de los instantes que estuvo junto a nosotros: actividades propias de la Escuela, reuniones, ceremonias, celebraciones, conversaciones, paseos silentes por los pasillos al atardecer… A propósito de una entrevista que le hiciéramos por el 2001 para la Revista El Labrador, nos decía que sus mayores satisfacciones eran haber construido una linda familia junto a su esposa, además de su profesión de profesor. Que la Escuela ideal debería ser una donde todos nos sintamos comprometidos con ella, donde haya diálogo, amistad, confianza y donde Dios sea el centro de ella. Nos confesaba que su gran dolor había sido la muerte de su madre. Respecto de los jóvenes de la Escuela, les invitaba a formar su carácter, su espíritu, su intelecto, a ser mejores personas. Que se sintieran profundamente amados por Dios y que hicieran propio el compromiso de dedicar su vida a los hermanos. Confesaba no practicar deportes, sin embargo, le gustaba el fútbol y el tenis. Se declaraba amante de escuchar música clásica y orquestada y la lectura, El Quijote de La Mancha era uno de sus libros favoritos. Hoy, como Escuela, enviamos nuestros afectos y sinceras condolencias a su Esposa, Sra. Gloria Cantín, e hijos, Pilar y Samuel, que extendemos a toda su familia, amistades y comunidad. Para él nuestro respeto y recuerdo.